El regreso de los mocasines

Los reos al inicio del reconocimiento, cuando eran dejados sin esposas.

Arce, reconociendo la cuadra donde estaban los detenidos.

"Se sentía que los colimbas santiagueños decían ¡cuidado que ahí vienen!, y en seguida se oían ruidos de borceguíes que recuperaban sus posiciones y los mocasines arrastrándose con ese sonido tan particular, que ingresaban silbando la marcha peronista...era la patota...uno empezaba allí a temblar, pensando que quizás hoy me toque a mí ser torturado". Palabras mas, palabras menos, los ex-detenidos del Centro Clandestino (CCD) del ex-Regimiento 9, describían así los sonidos que los aterrorizaron por las noches durante días, meses: los mocasines de los represores acercándose a su celda, jocosos, festivos, temibles.
Hoy debieron oírlo nuevamente los testigos víctimas de la Causa RI9, José Luís Núñez, José "Chengo" Almirón y Miguel Ángel Miño, cuando los represores De Marchi, Losito y Barreiro arrastraban sus pies por imaginarios felpudos en el CCD, en ocasión del reconocimiento al mismo que se dio en el marco del debate de la Causa RI9 que investiga estos hechos. Sólo ellos saben qué sintieron en ese momento, o si advirtieron ese sonido en medio de otros tantos producido por periodistas y autoridades judiciales, pero lo cierto es que la jornada fue importante para que los testigos pudieran reconstruir parte de nuestro patrimonio histórico mas oprobioso vivido por ellos en primera persona.
El primer testigo fue el ex-colimba Julián Arce, quien describe una a una las instalaciones del RI9 en aquella época. Dotado de una memoria fotográfica, Arce es un testigo envidiable, de esos que la defensa hubiera querido tener. No solo recuerda los nombres de toda la cadena de mandos de la época sino la ubicación de las oficinas de toda la zona lindante al CCD, incluyendo claro está, el propio lugar de detención.
Señala además, con tono firme y sereno, "acá es donde vi a De Marchi arrastrar de los pelos a una mujer" mientras la trasladaba a la cuadra donde estaban los detenidos. De Marchi lo observa con atención y con indescifrable sentimiento.
Reconoce el lugar donde estaba Tomasella, uno de los detenidos que fue herido de bala durante su detención. "Es acá pero esta tapiado ahora, no se puede ingresar", dice.

Otra vez...

Los imputados, como en casa.

Nuñez, momentos antes de ingresar al CCD.

Chengo Almirón fue el primer testigo víctima en ingresar al CCD, lo describe como si fuera ayer, acá estaban las duchas, acá estaban las celdas improvisadas con mantas y caños, acá estaban los piletones...
Lo propio hace a su vez Miguel Ángel Miño, uno de los testimonios que mas duelen a Losito, por eso no le pierde pisada cuando Miño reconoce uno a uno cada uno de los lugares. Miño se veía conmovido antes de ingresar, "esto cuesta y no se qué voy a sentir cuando esté adentro" dijo a un noticiero de la vecina provincia del Chaco, pero una vez en el interior declaró con firmeza y con la coherencia de siempre.
El último es José Luís Nuñez, un maestro de Educación Especial que estuvo detenido por un largo período que precisa con claridad: 7 años 3 meses y 9 días. Jamás lo olvidará. Con la misma precisión que los demás, "Chacho" como lo conocen sus amigos, relató otra vez in situ las circunstancias vividas en el RI9.
Hasta el Dr. Buompadre, abogado de dos de los imputados presentes, Barreiro y De Marchi, admite cuando finaliza el reconocimiento que los testigos declararon lo mismo que en el debate, sin fisuras.
Queda pendiente una jornada más, los alegatos y la sentencia de un juicio que ya ha hecho historia, por ser el primero en juzgar a la patota de todo un CCD y pionero en juzgar a militares de alto rango.

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