ORDENAN DETENER A UN EX JUEZ POR CÓMPLICE DE LA DICTADURA
La represión judicial

Visitaba a los jefes del Cuerpo V de Ejército “para hablar secretamente de todo
lo que ocurría contra la subversión”. Investigó la “infiltración ideológica
marxista” en la universidad.
Por Diego Martínez
Entre 1975 y 1978 fue la pata judicial del terrorismo de Estado en Bahía Blanca.
Por las noches visitaba a los jefes del Cuerpo V de Ejército “para hablar
secretamente de todo lo que ocurría contra la subversión”, según contó el
general Adel Vilas. De día, como juez federal, rechazaba los hábeas corpus a
favor de desaparecidos y archivaba sin investigar los fusilamientos que los
comunicados oficiales publicitaban como enfrentamientos. En 2001, como miembro
del Tribunal Oral Federal 5, condenó al apropiador de una hija de desaparecidos,
juicio que concluyó con las Abuelas de Plaza de Mayo cantando “Como a los nazis
les va a pasar...”. En 2004 Página/12 publicó su historia negra y el Centro de
Estudios Legales y Sociales pidió su juicio político. Cuando el Consejo de la
Magistratura comenzaba a investigarlo, renunció. En octubre de 2006 el fiscal
federal Hugo Cañón pidió su detención, que ahora, dos años y medio después,
ordenó el juez federal Alcindo Alvarez Canale. El protagonista de la historia es
Guillermo Federico Madueño, un símbolo de la inserción en las instituciones
democráticas de cómplices civiles del terrorismo de Estado.
En diciembre de 1975 el flamante juez archivó sin investigar la causa del primer
desaparecido bahiense. El comando a cargo del general Carlos Suárez Mason adujo
que mientras lo trasladaban en patrullero, esposado y custodiado por tres
policías, Daniel Bombara abrió la puerta y se tiró al asfalto. Para no entregar
su cuerpo con rastros de tortura, al día siguiente simularon que “desconocidos”
lo habían robado mientras una ambulancia lo trasladaba a la morgue. “Robaron
ayer el cadáver de un extremista”, informó La Nueva Provincia. Al mes, el juez
archivó la causa.
En abril de 1976, una mujer secuestrada junto con Bombara declaró ante el juez y
su secretario, Hugo Sierra, que “un patrullero” los llevó hasta un lugar que no
pudo determinar y “con los ojos vendados” fue sometida “a toda clase de
torturas”. El magistrado hizo oídos sordos, no investigó las torturas ni reabrió
la causa Bombara. En agosto, para mantener en prisión a un militante de la
Juventud Peronista, Sierra le propuso al juez usar un dato de la declaración del
desaparecido, “no firmada por el declarante ni por los funcionarios
interrogantes” (sic) por razones que prefirió no analizar. El juez no se animó a
tanto. Sierra aún no está imputado en la causa y es profesor de derecho en la
Universidad Nacional del Sur.
En plena dictadura Madueño se reunía en la casa del general René Azpitarte, jefe
del Cuerpo V, “para hablar secretamente de todo lo que ocurría contra la
subversión y el terrorismo, lo que dio intervención al juez a hacer la
investigación de la UNS”, declaró en 1987 el general Vilas, impune por insania.
La investigación fue una parodia de juicio por “infiltración ideológica
marxista” que un grupo de profesores padeció con años de humillaciones en las
cárceles de la dictadura, y que el diario La Nueva Provincia y la revista
Cabildo publicitaron como ejemplo de la lucha contra la subversión. Vilas contó
ante la Cámara Federal bahiense que invitó al juez a visitar el centro
clandestino La Escuelita y que Madueño se negó, aunque admitió: “Ya estoy
integrado. Menudo trabajo tengo con la investigación en la universidad”. El juez
Alvarez Canale ordenó la detención de su ex colega. El defensor oficial Luis
Angel Devaux respondió que Madueño padece una enfermedad grave, que se
presentará si lo citan y pidió la eximición de prisión. El juez la rechazó.
Fuente: Página 12
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