Aniversario del natalicio del Libertador

"El General San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos"

José Francisco de San Martín nació en Yapeyú una ex-misión jesuítica, situada a orillas del Río Uruguay en la Gobernación de las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata, en la actual Provincia de Corrientes, el 25 de febrero de 1778.
Educado en el Real Seminario de Nobles de Madrid y en la Escuela de Temporalidades de Málaga, donde aprendió aprendió latín, francés, castellano, alemán, baile, dibujo, poética, esgrima, retórica, matemática, historia y geografía.
Junto a Simón Bolívar y José Gervasio de Artigas soñó con la América liberada, unida, gloriosa.
Austero, desinteresado como auténtico patriota latinoamericano que era, escribía en 1817 al Comisario del Ejército de Chile: "A mi regreso de Buenos Aires encontré que la generosidad había puesto a mi disposición una vajilla de plata: no estamos en tiempo de tanto lujo: el Estado se halla en necesidad y es necesario que todos contribuyamos a remediarlas. Por lo tanto con esta fecha, doy orden para que se ponga a disposición de V.E. dicha vajilla, como así mismo el sueldo que se me tiene señalado por este Estado;..."
La imagen del San Martín revolucionario, que se niega explícitamente a reprimir paisanos, que apoya a caudillos tan despreciados por la oligarquía porteña, no nos llega tan nítidamente en nuestros días. Es que la historia desde el cristal neoliberal ha estereotipado tanto, deshumanizado y reducido a símbolo a un gran estratega como lo fue el correntino mas influyente de la historia, que incluso los dictadores del siglo XX lo reivindican sin ponerse colorados.
Lo cierto es que San Martín no hubiera sido partidario de la "Doctrina de Seguridad Nacional", habría sido dado de baja por Videla y probablemente formaría parte del CEMIDA (Centro de Militares por la Democracia), justamente porque este instrumento considera un "peligro para la seguridad a sus paisanos" y fundamentalmente porque tenía por objetivo reasegurar los intereses del imperio (no ya español sino norteamericano en este caso), precisamente el sentido inverso de los objetivos libertarios de San Martín.

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