Denuncian maltratos en Comisaría 7ª


Silvia Paredes elevó una denuncia por agresiones físicas contra su hijo cuando fue detenido por policías de la comisaría 7º Ciudad de Corrientes el domingo por la tarde. "Le pegaron por todo el cuerpo y lo obligaron, apuntándole con un arma en la boca, a que firme la declaración por un delito que no cometió", aseguró a momarandu.com Paredes, quien ya perdió un hijo durante un incendio en la misma comisaría.
Paredes relató que su hijo Elías Martínez fue detenido el domingo por la tarde por un delito que no cometió cuando salió de su domicilio para realizar compras y fue aprehendido por la policía que lo acusaba por el robo de una campera sucedido en la zona.
Según la mujer la detención se produjo con golpes que le propinaban los funcionarios policiales al joven en todo el cuerpo, situación que se repitió durante el traslado a la comisaría 7ma y en la propia comisaría también. "Le pegaban en mi presencia", dijo Paredes quien contó que en un momento "le saqué la pistola a un policía y le dije que yo misma lo iba a matar si no le dejaban de pegar y recién allí no lo golpearon más".
No obstante la secuencia no finalizó allí, ya que luego el joven relató que "le obligaron a firmar la declaración a punta de pistola para que se haga cargo del robo". "Le pusieron un arma en la boca", describió Silvia Paredes.
Este martes la mujer, acompañada por la Red de Derechos Humanos de Corrientes, realizó la denuncia ante el juzgado de menores y la fiscalía por las lesiones sufridas por su hijo, a la vez que se interiorizó de la situación legal de Elías sobre el que pesa la responsabilidad por el robo de la campera. Paredes afirmó a momarandu.com que "por lo menos" lograron junto al abogado de la familia que trasladen a Elías a la comisaría 9na.
Es que la comisaría 7ma ubicada en el barrio Mil viviendas trae malos recuerdos para Silvia Paredes debido a que allí murió otro de sus hijos, Matías Martínez de 16 años, una de las tres víctimas por el incendio que se produjo en la misma comisaría el 13 enero del 2006.
Los otros dos muertos fueron Ricardo Pared de 17 años y Daniel Romero de 23, quienes se encontraban detenidos por averiguación de antecedentes en una intercelda de 3X3 donde recibieron una golpiza de parte de los guardia cárceles previo al incendio que se produjo por la quema de colchones que había en la celda.
Según los familiares los policías presentes en es momento en la comisaría no intentaron en ningún momento detener el fuego, prueba de ello fue que los primeros en socorrer a los jóvenes fueron civiles que se encontraban en las inmediaciones del lugar. No se condenó a nadie por las responsabilidades por este hecho.

Fuente: Momarandú

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