EL NUEVO GOBIERNO USARÍA LOS TRIBUNALES QUE CREÓ BUSH PARA JUZGAR A SOSPECHOSOS DE TERRORISMO
Siguen las cortes militares de Guantánamo

El sistema paralegal, como lo calificó Human Rights Watch, había sido criticado por casi toda la comunidad internacional e incluso por el propio Obama durante la campaña electoral. Pero ahora dice que el sistema fue reformado y mejorado.

El cierre de Guantánamo se podría postergar un poco más. El presidente Barack Obama está analizando reinstalar los tribunales militares en la cárcel cubana para juzgar a los prisioneros, según adelantó ayer el diario The Washington Post. Los tribunales ad hoc serían los mismos que creó su predecesor George W. Bush, pero las reglas del proceso no. Los fiscales no podrán utilizar información extraída a través de interrogatorios violentos o torturas, ni tampoco se aceptará como pruebas legítimas los rumores. La decisión aún no es definitiva, pero Obama tiene sólo unos días para aceptarla o vetarla. El próximo miércoles 20 vence la suspensión de cuatro meses que él mismo impuso en los primeros días de gobierno para todos los juicios militares en la base de Guantánamo.
A las pocas horas de asumir, Obama cumplió su promesa de campaña y anunció que cerraría la cárcel de Guantánamo, el símbolo más famoso de la política de violación de los derechos humanos del gobierno de Bush. Se puso como plazo enero del 2010, pero nunca diseñó una hoja de ruta concreta sobre el futuro de los 241 prisioneros, que hospeda la prisión cubana hace años. Una opción es entregarlos a países amigos, como las potencias europeas; aún siguen negociando los detalles. La otra opción es apresurar los casos considerados más fáciles.
En enero pasado, cuando el nuevo gobierno asumió, la idea era que esos juicios se realizaran en cortes federales o, si el caso lo ameritaba, en cortes militares ordinarias. “Las cosas parecen mucho más difíciles ahora que lo que se pensaba el 20 de enero”, reconoció un funcionario nacional al Post. Por miedo a perder los juicios en cortes ordinarias –continuó el matutino norteamericano–, la Casa Blanca estaría reviendo su decisión.
Según adelantó un funcionario de Obama, el mandatario pediría esta semana una extensión de 90 días, para ganar tiempo. Después de eso anunciaría la vuelta de los tribunales militares, los mismos que idearon los asesores legales de Bush en 2006 para juzgar a los llamados combatientes ilegítimos, es decir, a los prisioneros que no peleaban en nombre de un ejército nacional ni respondían a Estado internacionalmente reconocido.
Esos tribunales ad hoc, que sólo existen en Guantánamo, garantizaban la confidencialidad de toda la información que se mencionaba en los procesos y, por ende, era inaccesible a la prensa e incluso en algunos casos al mismo acusado. Se realizaban en la misma cárcel cubana, a puertas cerradas y sólo podían estar presentes los fiscales, los abogados defensores y los acusados. La decisión de los jueces, todos oficiales de alto rango, no podía ser discutida por ninguna otra instancia judicial.
Este sistema paralegal, como lo calificó Human Rights Watch, había sido criticado por casi toda la comunidad internacional e incluso por el propio Obama durante la campaña electoral. “Según cualquier criterio que se quiera utilizar, nuestro sistema para juzgar a esos prisioneros ha demostrado ser un terrible fracaso”, aseguró en junio pasado.
Pero ahora Obama argumentará que el sistema de tribunales militares fue reformado y mejorado. Ya no se podrán utilizar pruebas dudosas, como rumores no confirmados o información extraída por medio de torturas. Además, los prisioneros tendrán total libertad y acceso para elegir a sus abogados. Todos los derechos constitucionales estarán garantizados, promete el proyecto que está a la espera de la aprobación final de Obama.
Para el director ejecutivo de la Unión de Libertades Civiles estadounidense, Anthony Romero, ninguna de esas reformas justifica volver al sistema hermético y extraordinario de los tribunales militares. “Cualquier intento de modificar esas comisiones militares sería un error enorme. No hay manera de arreglar un procedimiento que nació fallado y que nunca trajo justicia”, sentenció.
Para Romero, como para el resto de las organizaciones estadounidenses defensoras de los derechos humanos y civiles, las cortes federales civiles están preparadas para juzgar a los detenidos de Guantánamo y mantener en reserva la información clasificada sobre las investigaciones de terrorismo. “Si Obama sigue adelante con los tribunales militares en Guantánamo, manchará nuevamente la imagen de la Justicia estadounidense”, advirtió Tom Parker, uno de los especialistas en contraterrorismo de Amnistía Internacional.

Fuente: Página 12

SEGÚN UN EXPERTO EN INTERROGATORIOS DEL EJERCITO DE ESTADOS UNIDOS
La tortura mata más gente que el terrorismo

Por Patrick Cockburn *

El uso de la tortura terminó siendo tan contraproducente para Estados Unidos que ya dejó un saldo de muertos mayor a los estadounidenses que fallecieron en los atentados contra las Torres Gemelas en 2001, aseguró recientemente el líder de un equipo de interrogadores norteamericanos en Irak. “La razón por la que los combatientes extranjeros se unen a Al Qaida en Irak es, principalmente, por los abusos que se cometieron en Guantánamo y Abu Ghraib, no porque adhieren a la ideología islámica”, explicó el mayor Matthew Alexander (un nombre ficticio por cuestiones de seguridad), el oficial responsable de más de 300 interrogatorios a combatientes iraquíes y de los países vecinos .
Fue su equipo el que obtuvo la información que llevó al Ejército estadounidense a encontrar a Abu Musab al-Zarqawi, el antiguo jefe de Al Qaida, en Irak. Dos aviones norteamericanos bombardearon la granja en la que se estaba escondiendo Zarqawi, en las afueras de Bagdad ,el 7 de junio de 2006. Murió al instante. Según relató Alexander, se enteró de la ubicación de la granja en un interrogatorio de seis horas a un prisionero, con quien había establecido una relación de confianza.
El mayor estadounidense rechaza la tortura por una mezcla de repudio moral y pragmático. “Le estamos haciendo el juego a Al Qaida. Quedamos como hipócritas ante los iraquíes cuando hablamos de derechos humanos”, aseguró. El oficial es un hombre elocuente, muy inteligente y con una extensa experiencia en investigación criminal y años en el oficio le han enseñado que la tortura no es efectiva, incluso puede ser contraproducente. “Una persona te dirá lo mínimo indispensable para parar el dolor –explicó–. Confesará la ubicación de una casa que usan los insurgentes para esconderse, pero no que está en medio de un campo minado.”
En su libro titulado Cómo quebrar a un terrorista, Alexander argumenta que los prisioneros que sufren abusos generalmente se cierran, no dicen nada o dan información falsa. Además, rechaza la justificación de que la tortura es inevitable cuando se trabaja contra reloj, por ejemplo, para intentar detener una bomba o un atentado. Alexander contó que se enfrentó a esa situación un sinnúmero de veces y, dejando de lado las cuestiones morales, aseguró que la tortura simplemente no es efectiva. “Fortalece su determinación y terminan callándose”, señaló.
El oficial norteamericano recordó que el FBI es reconocido por utilizar métodos de interrogación normales, que buscan ganarse la confianza del prisionero en vez de quebrarla, en casos en los que el tiempo es un factor crítico, como los secuestros.
Alexander pasó 14 años en la Fuerza Aérea, piloteando helicópteros en operativos especiales. Peleó en Bosnia y Kosovo, y luego se convirtió en un agente de contrainteligencia y un investigador criminal. Durante la invasión norteamericana a Irak en 2003, él dirigía la inteligencia aérea desde Arabia Saudita. Cuando los prisioneros del Ejército norteamericano comenzaron a acumularse en Irak, lo transfirieron a ese país.
Tres años allí le enseñaron que los insurgentes no son los radicales religiosos que Washington cree, sino voluntarios, iraquíes y extranjeros, impulsados por los crímenes y la impunidad de las fuerzas estadounidenses.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.


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