CINCUENTA SACERDOTES Y OTROS TANTOS LAICOS CRITICARON A LA JERARQUÍA CATÓLICA
POR NO DEFINIRSE SOBRE GRASSI
“Este silencio tiene la apariencia de otorgar”

En un documento, los sacerdotes se solidarizaron con las víctimas del cura
condenado por pedofilia y que permanece libre hasta que el fallo quede firme. En
el texto lamentan que la cúpula de la Iglesia no se pronunciara sobre el tema,
como tampoco en el caso Von Wernich.
Por Carlos Rodríguez
En un comunicado, cerca de un centenar de sacerdotes y laicos de la Iglesia
Católica de todo el país expresaron ayer su “saludo solidario” a los tres
jóvenes que denunciaron al cura Julio César Grassi y expresaron que “el peligro”
de que el condenado siga en libertad “no es el procesal”, es decir que se
presente o no ante los llamados de la Justicia, sino “la posibilidad de que
reincida en aquello por lo que se lo ha condenado en primera instancia”, en
referencia a la pena de 15 años de prisión que se le aplicó por “pederastia y
pedofilia”. Al mismo tiempo, los firmantes de la declaración pública, a la que
tuvo acceso Página/12, lamentaron “el silencio de las cúpulas eclesiásticas ante
este caso, y otros como el de (Christian) Von Wernich”, condenado a prisión
perpetua por siete homicidios y 34 casos de tortura ocurridos durante la
dictadura militar. Los firmantes resaltaron que no entienden “este silencio que
tiene la apariencia de callar y otorgar”.
Entre los curas y religiosos que suscriben el documento figuran Eduardo de la
Serna, párroco de la Iglesia Jesús, el buen pastor, de San Francisco Solano y
miembro del Grupo de Curas en Opción Preferencial por los Pobres; el sacerdote
neuquino Rubén Capitanio, que fue colaborador del fallecido obispo de Neuquén
Jaime de Nevares, uno de los pocos miembros de la Iglesia que se manifestaron
públicamente en contra de la dictadura militar, y el presbítero Ernesto Narcisi,
que ahora desempeña su tarea sacerdotal en Añatuya, Santiago del Estero, de
recordada actuación en la parroquia de la villa del Bajo Flores. Entre los
laicos que adhirieron al texto del documento figuran docentes, psicólogos,
trabajadores sociales, catequistas, periodistas y estudiantes.
En diálogo con Página/12, De la Serna comentó que la declaración es el resultado
“de una serie de manifestaciones aisladas y reiteradas que se vienen produciendo
en los últimos tiempos, desde el comienzo del juicio contra Grassi y que
decidimos aunar para expresar la opinión de un sector importante de personas
relacionadas con la Iglesia”. Según De la Serna, después de la difusión de la
carta “han aparecido nuevas adhesiones y seguramente seguirán apareciendo, pero
creíamos necesario darla a conocer ahora y no esperar más tiempo”. La
declaración dice en forma textual:
“Ante el fallo que encuentra culpable al presbítero Julio César Grassi por
pederastia y pedofilia, pero que a su vez le concede libertad e incluso la
posibilidad de ir, con alguien por él elegido, a la Fundación Felices los Niños,
queremos señalar:
“1. Nuestra mirada pretende ser –como lo hemos dicho muchas veces– desde las
‘víctimas’, que son, en este caso, evidentemente, los menores abusados;
“2. Creemos que la fuerza de los curas no puede ni debe estar dada por su
cercanía al poder sino por la credibilidad, y –por lo tanto– no entendemos la
negativa a someterse a pericias, ni su presencia coercitiva en la Fundación;
“3. Nos parece que ‘el peligro’ principal no es el procesal (esto es, que Grassi
comparezca o no a los llamados de la Justicia), sino la posibilidad de que
reincida en aquello por lo que se lo ha condenado en primera instancia. Eso
sería gravísimo y responsabilidad directa de quienes le conceden la libertad;
“4. Lamentamos el silencio de las cúpulas eclesiásticas ante este caso, y otros
como el de von Wernich. Vemos que otros episcopados como el colombiano han hecha
pública su voz en casos semejantes y no entendemos este silencio, que tiene la
apariencia de ‘callar’ y ‘otorgar’.
“Desde nuestro lugar de curas, religiosos, religiosas y laicos/as hacemos llegar
nuestro saludo solidario a los menores víctimas y a otros que eventualmente
existieran, y como miembros de la comunidad eclesial les pedimos perdón por la
violencia que surgió contra ellos desde nuestra ‘casa’.”
Luego siguen las firmas de 49 curas y religiosos, y las de 50 laicos que
trabajan en parroquias e iglesias de Córdoba, Neuquén, Chascomús, Rosario, San
Isidro, Quilmes, Formosa, Santiago del Estero, Avellaneda, San Nicolás, La
Rioja, Mendoza, San Justo, San Miguel, Merlo, Moreno, Rafaela, Lomas de Zamora,
Morón, La Plata y en la ciudad de Buenos Aires.
De la Serna, a título personal, consideró que “un pedófilo es una persona
enferma, como lo es un torturador, pero no es un enfermo cualquiera. Es un
enfermo peligroso, porque hay enfermos que no le hacen mal a nadie. Grassi es
una persona enferma, pero hay que tener en cuenta que el único lugar en el que
puede curarse es la cárcel”. Sobre el rol de la cúpula de la Iglesia, el
religioso sostuvo que los firmantes se consideran “parte de la institución y por
eso salimos a disculparnos”.
Fuente: Página 12
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