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Al
cumplirse 30 años de su desaparición, familiares y organismos de derechos
humanos realizaron un acto en el balneario Club Doña Goya en recuerdo de Élida
Goyeneche de Sobko, secuestrada por fuerzas de seguridad en ese sitio el 12 de
enero de 1978. Clarisa Sobko, hija de Élida encabezó el acto y leyó, como todos
los años, una carta en la que pide a la población tetimonios que hagan avanzar a
la causa judicial abierta en el Juzgado Federal de Corrientes.
El emotivo acto estuvo organizado por la
asociación Memoria, Derechos Humanos y Solidaridad (Medehs) de Goya, junto a una
delegación de HIJOS Paraná y representantes del Registro Único de la Verdad de
Entre Ríos, en el club Doña Goya, cercano al puerto, lugar donde fue secuestrada
28 años atrás la estudiante de Medicina y docente correntina Élida Goyeneche de
Sobko.
"Mis padres y los 30.000 compañeros no hacían más que soñar con un mundo con
justicia social y libertad. Eso era lo que deseaban, que todos tengan para
comer, que todos tengan la posibilidad de acceder a un trabajo digno, que la
distribución de la riqueza en este país sea justa y equitativa", dijo Clarisa
durante el acto.
Lahija de Élida llamó a la sociedad a "testimoniar sobre el robo" de su madre.
"La desaparición física de Élida a manos de asesinos que se autodenominaban
señores de la vida y de la muerte, que siguen en libertad caminando por las
calles de Goya con total impunidad; nos convoca hoy nuevamente para seguir
exigiendo justicia", dijo.
Los padres de Élida Goyeneche no eran oriundos de Goya. Según Clarisa, "habían
elegido la ciudad para formar su familia". Luego del secuestro de sus padres
"Oscar y yo nos criamos con ellos. Ellos fueron nuestros padres", dijo Clarisa a
Momarandu. "Mi hermano tenía casi cuatro años y yo apenas caminaba". Elida era
estudiante de medicina, cursaba el 4to año de la carrera. Estudiaba en la
Universidad del Nordeste. Allí conoció al que sería su futuro esposo y padre de
sus dos hijos, Pedro Miguel Sobko. Secuestrado por las fuerzas armadas un año
antes que Élida.
Se casaron cuando ella tenía 22 años y él 23, en la Leonesa, Chaco, para el año
1974, un 15 de enero. "No tenemos fotos de ese momento, intuyo que no las hubo,
ya que fue un evento con muy pocas personas, donde no avisaron a sus familiares,
fue en silencio, luego se enteraron todos. Ya estaban en clandestinidad, y estas
situaciones eran peligrosas, porque daban datos de donde estaban", dijo Clarisa.
Cuando leyó la carta durante elacto en recuerdo de su madre agregó "Nos cuesta
aceptar que la justicia es tan lenta. Que los responsables están en las calles
gozando de toda la impunidad que le dio una sociedad civil que muchas veces
decidió mirar para otro lado. Porque la justicia cuando es lenta, no es
justicia. Porque cuando la justicia se maneja en los parámetros de la impunidad,
no es justicia.
Fuente:
Momarandú.com