Números que no cierran
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Exaltado manifestante pro-militares |
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Reynoso se retira como llegó, subiendo ágilmente a la ambulancia, al menos hoy zafó, ya que nadie lo imputó |
En esta jornada, la décima primera del debate de la Causa RI9, se esperaban declaraciones
más comprometidas y audaces en favor de De Marchi, tal como lo fue la
jornada anterior donde uno de los testigos, el Coronel González Deibe, declaró
que el ex-Capitán se retiró en el primer cuatrimestre de 1976, cuatro meses
antes de lo que señala el propio De Marchi. Si fue una confusión o una
sobreactuación seguramente se valorará oportunamente por parte del Tribunal.
Pues bien, ahora fue el turno de dos firmantes de la escandalosa solicitada en
respaldo a quien está sindicado nada menos que como el jefe de la patota del
RI9, hombre de campo (no peón rural precisamente), quien debía recibir el apoyo de
Daniel Badesich y Jorge Leconte Vidal (apoderado de Douglas Tompkins, el magnate
norteamericano), cumpliendo ambos la promesa de "defenderlo públicamente
en estos momentos difíciles"...en los que "se pretende mancillar el buen nombre
de personas como el Cap. Juan Carlos De Marchi y otros en situación semejante,
cuya trayectoria y hombría de bien es indiscutible, achacándole a través de
calumnias periodísticas carentes de toda objetividad y seriedad hechos
aberrantes cuya mendacidad es manifiesta para quienes saben de su integridad
moral", como refieren en la solicitada en cuestión.
La realidad fue bien distinta, el primer testigo, orgulloso amigo de Piriz es un
militar retirado de nombre José Barrero. Dijo que el lugar de detención
funcionaba en el ex-casino de soldados desde aproximadamente el 24 de marzo de
1976. Que De Marchi era oficial de Inteligencia en el año 1976, precisamente en
esa fecha y que después lo sucedió alguien, no sabe quién e inmediatamente
después de esa persona que lo reemplazó vino Barreiro a Inteligencia. Trabajaba
en Personal dijo, de lunes a viernes y los fines de semana se turnaban. El
testigo que siguió después, Mario Ángel Paredes, también de la sección
"Personal" lo contradijo. Nunca se trabajaba los fines de semana aseguró.
A Losito lo recuerda trabajando en el "76 y "77 en la sección Personal y no
recuerda si fue destinado a algún lugar, pero a los tres principales imputados
(De Marchi, Barreiro y Losito) los ubica además asistiendo regularmente al RI9
por dos o tres años al menos desde que él ingresó a ese Regimiento, a principios
del "76, desmintiendo la estrategia de la defensa en el sentido de que ninguna
de estos tres estarían cumpliendo funciones en la fecha en que la represión fue
mas cruenta, es decir entre los años 1976/77.
Reconoce también la existencia de un lugar de detención al que nadie podía
acceder por estar prohibido (en términos militares precisó ante una
pregunta del Fiscal Auat). Dijo además que no ingresaban a Mesa de Entradas
ningún elemento secuestrado en los operativos de detención, ni siquiera los
documentos de los detenidos, dando mayor idea de clandestinidad al Centro de
Detención.
Con amigos así...
Le toca el turno a los amigos de De Marchi, en primer término
al Ingeniero Agrónomo Víctor Rodríguez, quien conoce a De Marchi desde el año
1973, año en el que hizo la colimba y lo tuvo de jefe, luego lo tendría de
cliente cuando el ex-Capitán le refiere que quiere plantar sorgo, lo que
finalmente hace según el testigo, pero no antes de agosto o septiembre del 77,
lo que ubica a De Marchi como productor mucho después de lo que señala. Un año
después para ser precisos. Si se tiene en cuenta el testimonio de el testigo de
la jornada anterior, el plantador de Gladiolos Agterberg, que señala que las
primeras actividades de De Marchi las realizaba tercerizando la siembra ya que
no tenía un solo tractor, sus tareas se reducen a la mera administración del
campo de los Millán hasta al menos hasta el año 1978 o mas.
En su afán de demostrar el aprecio que le tenía a De Marchi, señala que ya en el
año 1973, cuando hacía la colimba, le aconsejó que plantara cítricos, tres años
antes de conocerle cualquier vocación agropecuaria. El abogado de la Secretaría
de DDHH de la Nación, el Dr. Mario Bosch le pregunta cómo es que le aconsejaba,
tan premonitoriamente que debía plantar cítricos a alguien que hasta ahí se
desempeñaba como militar, tarea desvinculada con la actividad agrícola. "Lo que
pasa es que yo amo tanto esta profesión que me gustaría que todos ustedes
plantaran limones" (sic). Insólito.
Finalmente reconoce que le debe muchos favores a la familia Millán y al propio
De Marchi, ya que el 80% de sus trabajos de investigación lo hizo en la Estancia
"Santa Rosalía" que alguna vez -aparentemente- administró el ex- Capitán, aunque
nadie puede precisar cuándo lo hizo hasta ahora, porque las fechas no coinciden,
y es imposible al parecer conseguir dos testigos de la defensa que digan lo
mismo en ese tema y en tantos otros en los que las fechas son importantes para
afianzar la estrategia defensiva.
El inversionista de riesgo
Se esperaba mayor compromiso por parte de Jorge Leconte Vidal, miembro de una de las "familias patricias", y firmante de la solicitada de apoyo a De Marchi, sin embargo también lo ubica a De Marchi plantando sorgo un año después de su supuesto retiro del Ejército. Cuenta que lo conoce a De Marchi a instancias del médico Augusto Millán a fines de 1976 y que éste lo tienta con la posibilidad de plantar sorgo a través de un programa de asistencia financiera promovido por el Estado Nacional. Me gustó, porque no tenía que poner un peso ya que me lo financiaba el Estado, confesó.
Amigo de fierro
Finalmente testimonia otro amigo de De Marchi, a tal punto es
su amigo, que la última vez que lo vio fue hace tres meses solamente, ya que lo
visitaba regularmente a su lugar de detención en el Regimiento de La Liguria.
Reconoce que firmó la solicitada polémica junto a Leconte y dice que De Marchi
ya era productor cuando él lo conoce, a principios de el año 1976, varios
meses antes de lo que señalaba el propio De Marchi como el inicio de su
actividad agrícola. Otro testimonio que deberá analizarse si se trata de una
sobreactuación o de una extraña confusión.
Al igual que los anteriores amigos describe la camioneta de De Marchi como una
Ford de color claro. Uno de los amigos agregó además que De Marchi le cambió el
motor original por un gasolero que hacía mucho ruido, coincidente con lo que
manifestaba Ramón Villalba, quien recordaba con horror aquel inolvidable sonido
de motor gasolero, extremadamente ruidoso, que se acercaba cada vez que venían a
torturarlo.
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Texto completo de la solicitada a la que se hace referencia en el segundo
párrafo |