UN FALLO OBLIGA A TELEFÓNICA A EQUIPARAR EL SUELDO DE SUS EMPLEADOS
Contra la discriminación salarial
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La demanda fue iniciada por cinco
integrantes de la Gerencia de Redes Dedicadas de la compañía. |
La Justicia condenó a Telefónica de Argentina a pagarles a cuatro
ingenieros y un técnico sueldos equivalentes a los del resto del personal. Los
empleados habían sido discriminados por afiliarse al sindicato Centro de
Profesionales Telefónicos, de la CTA.
Por Laura Vales
Con un fallo que destaca que la Constitución nacional fija igual remuneración
por igual tarea, la Justicia condenó a Telefónica de Argentina a equiparar los
sueldos de cuatro ingenieros y un técnico con los del resto de su personal. Los
ingenieros habían sido discriminados salarialmente por afiliarse a su sindicato,
el Centro de Profesionales Telefónicos (CTA). Ahora Telefónica deberá pagarles
los aumentos de manera retroactiva y un extra de entre 20 mil y 35 mil pesos a
cada uno por daño moral.
El caso viene del año 2003, cuando la empresa presionó a los empleados para que
no se organizaran gremialmente. Por ese entonces, los profesionales telefónicos
habían empezado a reflotar su sindicato para enfrentar una ola de despidos y
planes de retiro voluntario. La presión consiguió alejar a muchos del gremio,
pero hubo un grupo que se negó a desafiliarse. Fueron amenazados con la
advertencia de que no tendrían nuevos aumentos de sueldo, lo cual se concretó,
ya que a partir de entonces ninguno recibió las mejoras salariales otorgadas al
resto por la empresa, al tiempo que los congelaron profesionalmente, ya que la
compañía los mantuvo cumpliendo funciones secundarias, por debajo de sus
capacidades.
Los afectados presentaron una denuncia ante la Justicia y en diciembre de 2006
ganaron un primer juicio, con un fallo que ordenó a Telefónica dejar de
discriminarlos. Tanto el Juzgado de primera instancia como la Cámara dieron por
probado que hubo discriminación gremial y ordenaron “el cese de toda conducta
que obstaculice el libre ejercicio del derecho de agremiación y de todo acto
discriminatorio contra los accionantes”.
Este segundo juicio complementa a aquél, que no ordenó específicamente pagarles
los aumentos que dejaron de percibir. El segundo fallo fue dictado por la jueza
Viridiana Díaz Aloy el 27 de noviembre pasado.
Un dato significativo es que los protagonistas del caso –Pedro Filipuzzi, Juan
Valmaggia, Marcelo Grossi, Jorge De Franco y Carlos Otegui, integrantes de la
Gerencia de Redes Dedicadas– no tenían experiencia sindical y la iniciaron
después de cumplidos los 40 años. El proceso de recuperación de su gremio ayudó
a frenar las suspensiones masivas. Al mismo tiempo, fue fortaleciendo a los
profesionales que inicialmente no se animaron a afiliarse, pero que se
presentaron después a declarar en los juicios, a los que llevaron pruebas de
cómo la empresa les dio aumentos a los que no estaban afiliados.
De manera sorprendente, el testimonio clave fue el del gerente encargado de
presionar a los trabajadores, a quien le tocó después ser víctima de un plan de
retiro. Expulsado de la compañía, declaró ante la Justicia y confirmó que el
único motivo por el que no se les habían dado los aumentos a los demandantes fue
la afiliación. El ex gerente detalló que “todo el personal afiliado al Cepetel
no recibió aumento, sin que hubiera otros motivos, porque tenían buen desempeño,
buena calificación y los jefes habían pedido que se les aumentara el sueldo”.
El fallo de la jueza Díaz Aloy se apoya en las garantías que la Constitución
establece en el artículo 14 bis. La magistrada señala que el trato
discriminatorio por razones gremiales “afecta la garantía constitucional de
igual remuneración por igual tarea receptada en el artículo 14 bis”.
La resolución sólo dispone el pago de las diferencias salariales a los cinco que
fueron a juicio. Como hubo más damnificados, la intención del gremio es reclamar
por los que faltan.
La historia parece así haber llegado a un final feliz, aunque algunos hechos
recientes indican que hay pocas ganas de ponerle un final a la discriminación. A
principios de noviembre hubo elección de delegados en el sector donde trabajan
estos ingenieros. Uno de los demandantes en el juicio, Pedro Filipu-zzi, se
presentó como candidato. El día de los comicios, la empresa lo acusó de haber
utilizado el mail corporativo para enviar mensajes personales y le impuso una
suspensión que le impidió entrar a su lugar de trabajo. El sector decidió dejar
constancia ante una escribana que le impedía entrar a uno de los candidatos.
Realizaron las elecciones afuera de la compañía, en un bar al que los
trabajadores se trasladaron para votar. El sancionado resultó elegido como nuevo
delegado.
Fuente: Página 12