RECLAMOS DE JUSTICIA Y HOMENAJES POR EL CASO DEL TESTIGO EN EL JUICIO CONTRA
ETCHECOLATZ
Tres años de la desaparición de López

El próximo viernes se cumple un nuevo aniversario desde que Julio López fue
visto por última vez. La investigación judicial no obtuvo resultados. Habrá
actividades en La Plata y en la Capital se hará una marcha al Congreso.
Por Adriana Meyer
Cuando los jugadores de Estudiantes de La Plata salgan a la cancha el próximo
viernes para enfrentar a Huracán, desplegarán una bandera con la leyenda “Tres
años sin López”. Será el puntapié inicial de una serie de reclamos por el
testigo de cuya desaparición se cumplen, justamente, tres años. Al día
siguiente, el otro equipo platense, Gimnasia y Esgrima, hará lo mismo cuando
juegue en su cancha contra Tigre, en ambas oportunidades por iniciativa del
colectivo Justicia Ya! El caso de la desaparición de uno de los principales
testigos del juicio contra el represor Miguel Etchecolatz llega a un nuevo
aniversario con ausencia absoluta de resultados, más bien con el expediente
judicial aún empantanado en la maraña burocrática de la Justicia. López, un
albañil de 77 años sobreviviente de la dictadura, dejó su casa de Los Hornos la
mañana del 18 de septiembre de 2006, pero nunca llegó a Tribunales, donde lo
esperaban en la audiencia de alegatos del proceso contra el ex lugarteniente del
genocida Ramón Camps.
Este viernes 18, a las 10.30, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), la
Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), Surcos, Praxis y otras
organizaciones plantarán un árbol en la esquina de 66 y 137 de Los Hornos. Según
un testigo, en ese lugar y a esa hora fue visto López por última vez. (El mes
pasado la calle 66 fue señalizada con el nombre del testigo desaparecido.)
Durante la mañana, Surcos, LADH y Unión por los Derechos Humanos harán un muro
de silencio frente a la gobernación y rodearán los Tribunales platenses con
carteles. A las 18, desde Plaza Moreno saldrá una marcha de antorchas organizada
por el espacio de coordinación Jorge Julio López, mientras que a las 17.30 en
Capital Memoria, Verdad y Justicia convoca a marchar de Congreso a Plaza de
Mayo.
La investigación judicial de la desaparición de López, que había sido
secuestrado el 27 de octubre de 1976 por una patota encabezada por Etchecolatz y
sobrevivió para acusarlo, aunque no llegó a verlo condenado, está paralizada
desde hace un año, cuando una denuncia de la familia contra sobrevivientes
compañeras del testigo, sus abogadas y funcionarios judiciales “por no haberlo
protegido” hizo que el juez federal Arnaldo Corazza se apartara de la causa por
sentirse “violentado”. El caso terminó en la Cámara Federal de La Plata, donde
la sala I decidió pasarlo a manos del juez federal Manuel Blanco. En los últimos
días la Cámara de Casación revocó esa decisión y consideró que la investigación
debía continuar a cargo del fiscal federal Sergio Franco. Ahora, la sala Federal
tiene otra vez la palabra. Durante estos meses los 29 cuerpos, 50 legajos y 70
anexos del ámbito federal, más los cuatro cuerpos y unos 40 anexos del orden
provincial, durmieron en el despacho de Blanco.
Desde aquellas primeras horas de estupor, cuando la familia de López lo creía
perdido y los funcionarios nacionales lo buscaban debajo de los puentes, quienes
habían participado con él en el juicio contra Etchecolatz no dudaron en exigir
que la mira se pusiera en represores policiales y militares. Tres meses pasaron
hasta que la Justicia reconoció que se trataba de un secuestro y no de una
búsqueda de paradero. Hubo que esperar un año hasta que la Procuración designó
personal para investigar, y un año y medio para que fuera apartada la Policía
Bonaerense. Así, el caso se fue llenando de pistas disparatadas, que aportaron
desde videntes hasta agentes de inteligencia, y que enturbiaron las que pudieron
haber sido firmes. Recién dos años más tarde de la desaparición de López, su
caso pasó a la secretaría especial de Juan Martín Nogueira, quien privilegió las
líneas que conducen a la hipótesis de que el testigo fue secuestrado por una
banda de policías y militares en actividad y retirados, en relación directa con
su contribución en las causas contra represores de los centros clandestinos del
circuito platense. Son dos vertientes que apuntan a represores imputados en
otras causas y mencionados en este expediente, con cierta actividad previa al
juicio contra Etchecolatz. Nogueira realizó una serie de medidas, entre ellas
allanamientos a propiedades del ex médico de la Policía Bonaerense Osvaldo
Falcone, y estaba a punto de identificar a imputados pidiendo su declaración
indagatoria cuando le sacaron el expediente.
La ausencia de Tito, como lo llama su familia, puso en evidencia que nueve mil
agentes de la Policía Bonaerense revistaron en esa fuerza durante la dictadura,
y que los internos del pabellón “de lesa humanidad” de la cárcel de Marcos Paz
gozan de increíbles privilegios. Allí fue donde Falcone visitó a su amigo
Etchecolatz.
Fuente: Página 12
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