LA DICTADURA DE HONDURAS SE NIEGA A RESTITUIR AL MANDATARIO Y CADA VEZ ESTA MAS
AISLADA
La OEA pospone tres días la vuelta de Zelaya

Los países del hemisferio y el propio presidente depuesto
decidieron darle 72 horas al gobierno de facto para normalizar la situación
política de Honduras. Si no lo hace, podrían suspenderlo de la OEA y cortarle
toda la ayuda multilateral.
Por María Laura Carpineta
La OEA puso a la dictadura hondureña contra las cuerdas: entregan el poder al
presidente legítimo Manuel Zelaya en 72 horas o se convierten en un paria en la
región. “El plazo se cumple el sábado, ni un día más”, advirtió ayer el
secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel
Insulza, tras una maratónica sesión en Washington. Después de discutir y
negociar durante toda la madrugada, los países del hemisferio y el propio Zelaya
decidieron postergar su vuelta a Tegucigalpa y darle tres días al gobierno de
facto para normalizar la situación política del país. Si no lo hace, podrían
suspender al país de la OEA y cortarle toda la ayuda multilateral. A pesar del
tono del ultimátum, la respuesta llegó rápido. “No estamos dispuestos a
restituirlo porque Zelaya cometió delitos. La Corte Suprema de Justicia ya tiene
la orden de captura y en el momento en que ingrese al país será trasladado a las
cárceles”, aseguró el presidente de facto, Roberto Micheletti.
Enfundada en una actitud optimista, la cara visible de la dictadura hondureña le
restó importancia al creciente aislamiento internacional. “Tenemos la fortaleza
y la fe en Dios de que, poco a poco, vamos a ir logrando el objetivo de que el
mundo entero reconozca que teníamos que tomar esta decisión por la legalidad”,
señaló el hombre de traje y corbata, secundado por un paredón de generales.
Convencido de ello, envió ayer a su canciller de facto a Washington, pero la OEA
no lo quiso recibir. Insulza había sido muy claro, la organización no reconoce
al gobierno de facto y, por lo tanto, no va a negociar con él.
El revés se sintió como un cachetazo en el palacio presidencial hondureño, por
estos días rodeado de militares y vallas. Al caer la tarde, Micheletti le
devolvió la gentileza al secretario general. “No podemos negociar nada con la
OEA. Las cosas se van arreglando”, aseguró, ya no tan sonriente.
Pero las cosas no se están arreglando para los zelayistas. Juan Barahona, un
dirigente de Bloque Popular, una federación de organizaciones sociales que
acompañó hasta el último día al gobierno legítimo, denunció en conversación
telefónica con este diario que el Congreso estaba por declarar el estado de
sitio. “Si lo aprueban, nuestra situación será mucho más difícil: nos
perseguirán, reprimirán y encarcelarán con mucha más fuerza”, advirtió Barahona,
sin disimular su temor. Según relató, ayer a las ocho de la mañana comenzaron la
resistencia pacífica, como había pedido Zelaya desde Nueva York. “Miles de
personas recorrimos casi todo el centro de Tegucigalpa, evitando chocar con los
policías, que están por todos lados. Fuimos a la Casa de Gobierno, a la sede de
la OEA y al centro comercial”, relató. Antes de desmovilizarse, convocaron una
nueva movilización para las 8 de hoy frente al Congreso Nacional. Horas más
tarde el régimen efectivamente declaró el estado de sitio.
Barahona y el resto de los organizadores apostaban ayer a que miles de
campesinos, indígenas, mineros y pescadores llegarán esta madrugada desde las
distintas regiones del país. “Los militares tienen retenes en las rutas, pero
muchos lograron evadirlos a pie, metiéndose en el monte”, señaló el dirigente
social. Lo cierto es que, a pesar de sus esfuerzos, la oposición democrática
está acéfala. El gabinete de Zelaya y sus principales aliados están sumergidos
en la clandestinidad. De la mayoría no se sabe nada desde el domingo, cuando un
comando militar secuestró al presidente Zelaya y lo sacó del país. Página/12
habló por teléfono con el ministro de Turismo, Ricardo Martínez, quien decidió
quedarse en el país para darle la bienvenida a Zelaya cuando vuelva. “Toda mi
familia se fue a Costa Rica, pero hay momentos en que uno tiene que demostrar su
lealtad y poner el cuerpo”, aseguró el ministro. Desde el domingo no sabe nada
de sus compañeros de gabinete y por eso publicó un video en YouTube para
contactarlos.
Ayer a la tarde Zelaya intentó dar un mensaje a través de una radio local, pero
la dictadura cortó la señal. “Lo que sucede en el interior del país es un
misterio, pero sabemos que los militares están reprimiendo protestas y bloqueos
de rutas”, contó. “Aún no vivimos una represión desenfrenada como vivió la
Argentina en los setenta, pero el clima de miedo y de censura ya está
instalado”, agregó Martínez. Para él, el país volvió a los oscuros y violentos
años ’80. “Independientemente de lo que pase en los próximos días, los militares
volvieron a ser los poderosos. Retrocedimos a la época en que gobernaban los
militares a través de testaferros políticos”, advirtió el ministro.
Fuente: Página 12
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