Tumbas sin nombre


Otras dos sepulturas anónimas fueron abiertas por el EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense) en Corrientes. Se trata en este caso de tumbas NN en el Cementerio de Laguna Brava, una pequeña localidad dependiente del distrito Capital de esta provincia del litoral argentino.
La caja que contendrá el cráneo del primer cuerpo exhumado rezará algo impersonal por el momento, pero ya encierra la esperanza de varias decenas de familias correntinas que esperan saber acerca del destino de los restos de sus seres queridos.
Hasta ahora, de los casi sesenta desaparecidos correntinos durante la dictadura militar, próximo a cumplirse el 34 aniversario de aquel trágico inicio de la noche más aciaga de este hermoso país, solo tres han sido identificados. El primero fue Carlos Alberto Meza Marengo, enterrado en Buenos Aires como NN, militante de la JUP en Derecho, excelente estudiante a tal punto que cursó libre el sexto grado para ingresar a los 17 años a la Facultad. Los Meza son libreros, primos de los dueños de una conocida Librería de nuestro medio.
Acaso su único obstáculo para recibirse en tiempo récord fue su militancia universitaria, la que abrazó con pasión. Pertenecía a una familia “de buen pasar” , pero Carlos siempre fue muy inquieto, militó en el Rotary primeramente, y ya en la Facultad ,  formó parte de una agrupación de tendencia cristiana llamada A.R.P. y luego en la JUP.
Simpático, buen tipo y muy buen mozo, como lo describe su ex -esposa Silvia. Fue un caso histórico el suyo, debido a que la Fiscalía del Juicio a las Juntas Militares basó su acusación en 54 casos testigos y el de Carlos era uno de ellos- cuenta Silvia.
El ya tenía antecedentes cuando cae detenido, había cometido el “terrible delito” de colocar el Busto de Perón a una Plazoleta frente al Tenis Club.
El segundo fue Rómulo Artieda, el hijo menor de una familia tradicional de larga inserción en la vida política provincial local. La persecución de la dictadura a los jóvenes militantes se tradujo en detenciones, secuestros y desapariciones en Corrientes, lo que motivó a Rómulo a buscar amparo en familiares en la ciudad de Buenos Aires, ya que la ciudadanía padecía por ese entonces, un verdadero estado de carencia de las mínimas garantías individuales.
Lamentablemente las prevenciones propias y las de su familia se vieron confirmadas, ya que a poco de su llegada a Buenos Aires, fue detenido el 14 de Mayo de 1.977, a las 14 hs. en la estación de trenes de la localidad de Burzaco, en las vías del Ferrocarril Gral. Roca, por un operativo de Identificación realizado por el Ejercito y trasladado a Corrientes.
Su madre, Nidia Ester Galarza de Artieda es uno de los miembros fundadores de la Comisión de Derechos Humanos de Corrientes. Su cuerpo es el único que se identificó en territorio correntino hasta el momento, en la localidad de Empedrado, donde estuvo más de treinta años como NN.
Una placa recuerda este hecho en las puertas de ese histórico y centenario camposanto.
El tercero fue Juan Carlos Aguirre, un militante justicialista de profunda raigambre católica que lo llevó a ser ferviente seguidor de Monseñor Devoto y el padre Camozzi.
Aguirre era el mayor de tres hermanos y padre de cuatro hijos.
Las tumbas de estos tres jóvenes militantes tiene nombre, a diferencia de las que esperan en todo el territorio provincial ser identificadas. Carlos está en el panteón familiar, Rómulo en el "Memorial al desaparecido, una tumba monumento construida para albergar sus restos y el "de todo otro desaparecido que sea identificado indubitablemente" como dice la Resolución correspondiente.
Juan Carlos fue el último y sus restos reposan en Goya, donde sus compañeros, familiares y amigos pudieron darle un último adiós y comenzar a elaborar el duelo hace muy poco tiempo.
La ceremonia fue presidida por su confesor y amigo personal, quien vino expresamente desde Santa Fe, y una de sus hijas dijo unas palabras emotivas.
Fue asesinado en Tucumán por la dictadura militar y enterrado como NN, y no se llegaron a sus restos merced al arrepentimiento de sus victimarios, quienes continúan con el manto de silencio, sino por la búsqueda incesante de los familiares, organismos de DDHH y el trabajo impecable del EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense).
Estos delitos se siguen cometiendo, al igual que el robo de bebés, que aunque ya se trata de hombres y mujeres adultos, se les sigue robando la identidad. En estas cosas debemos pensar este 24 de marzo, utilizarlo como una jornada de reflexión y compromiso con el NUNCA MÁS, del único modo en que es posible: con Verdad y Justicia.

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