LA DOCTRINA QUE ENSEÑA WILLIAMSON, EL OBISPO QUE AYER ABANDONÓ ARGENTINA
El pensamiento vivo de un dinosaurio
Dice que Roma es “neocomunista” y que Ratzinger es “modernista”. Desprecia la
democracia y sostiene que los políticos deberían someterse a la Iglesia. Ayer se
fue del país, apenas conteniendo las ganas de golpear a un periodista que lo
perseguía.
Por Gustavo Veiga

El último acto público del obispo británico Richard Williamson antes de
abandonar la Argentina fue levantar su puño derecho de manera desafiante hacia
un periodista. Se trató de un gesto coherente. Sus escasos acólitos del
seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja nunca lo hubieran perdonado si
elevaba el puño izquierdo. En una conferencia dictada el 16 de mayo de 2008
titulada Nueva Eclesiología, había instruido a sus oyentes con una máxima
política: “La democracía (así, acentuando la i, decía con su tonada gringa) es
una buena palabra, pero debajo el caos”. Conceptos de este tipo solía lanzar
desde su llegada al país en 2003 bajo una coartada falsa: sostenía ser empleado
administrativo de la asociación civil La Tradición, negando su verdadero
propósito como evangelizador integrista.
A Williamson se le va la vida –y también la lengua– tanto en temas de doctrina
como el Concilio Vaticano II o el exterminio que practicaron los nazis antes y
durante la Segunda Guerra Mundial. Dirigiéndose al Papa, cierta vez dijo: “Estos
modernistas como Benedicto XVI están convencidos de que son católicos y quieren
ser católicos”. No hay tema para el que no disponga de un sofisma, ya sea para
cuestiones de la fe o de la relación entre el estado y la iglesia.
“La libertad religiosa no es la libertad de elegir cualquier religión” o “los
políticos tienen que someterse a la iglesia, pero no quieren”, son algunas de
sus frases que dejaron huella en aquella conferencia dictada en el Priorato San
Pío X, de la calle Venezuela 1318, en el barrio de Monserrat. Pero el
ultraconservador Williamson, que tiene un blog en inglés (www.dinoscopus.blogs
pot.com) donde aparece caricaturizado con cuerpo de dinosaurio, no estaba solo
en sus seminarios.
Su superior del distrito para América del Sur, el padre Christian Bouchacourt,
en vísperas de la última Navidad, escribió el editorial de la revista Jesús
Christus (número 119) con frases muy poco piadosas para el eterno descanso de
las almas: “Sorprende comprobar que hoy todo el mundo tiene derecho a un
entierro católico. Un homosexual, un comunista, un divorciado vuelto a casar, un
concubino o un masón notorio, que ayer era señalado como pecador público,
observa cómo se le abren las puertas de la Iglesia sin que voz episcopal o
sacerdotal alguna levanten la más mínima objeción”. Cuando el obispo británico
abandonaba ayer el aeropuerto de Ezeiza, declaró: “Lo importante es que se fue,
no queremos decir dónde”, citó la agencia Efe.
A Bouchacourt no se le atribuyen declaraciones antisemitas como a Williamson,
pero hoy sigue conduciendo la Orden que, según datos actualizados a fines de
2005, contaba con una casa general, seis seminarios, dos institutos
universitarios, diecinueve distritos, 159 prioratos, 725 centros de misa, 83
escuelas, 463 sacerdotes, 160 seminaristas, 85 hermanos, 57 hermanas y 75
oblatas.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (en honor al Papa de ese nombre, 1835-1914),
mantiene lazos estrechos en la Argentina con la asociación civil La Tradición,
que había hecho figurar a Williamson como empleado, el argumento que utilizó el
gobierno nacional para conminarlo a “hacer abandono del país en el plazo
perentorio de diez días bajo apercibimiento de tener decretada su expulsión”.
Esa sociedad está inscripta en la Inspección General de Justicia desde 1994 y,
según el último registro que se tiene de ella en el sistema de la IGJ, su
presidente sería Juan Carlos Seviani, su vicepresidente Guillaumne Devillen, su
secretario Edgardo Albamonte y su tesorero Ricardo Félix Olmedo.
Williamson, un hombre alto, de 58 años (que aparenta más edad de la que tiene) y
que solía utilizar en las ordenaciones de sacerdotes frases como “si resistimos
a Roma, a Roma neocomunista, es por razones de doctrina y no sólo por la misa”,
se define a sí mismo como un “experto en generalidades no muy esquemáticas”. A
un grupo de aspirantes a clérigos, los empapó de su filosofía integrista en un
castellano a menudo titubeante, que no se compadece del gesto con que se
despidió en el aeropuerto. “Si hay católicos de buena voluntad que buscan un
acuerdo con estos neocomunistas es que no han comprendido el problema”, los
adoctrinó sobre la Iglesia de Roma y de Benedicto XVI.
Todos estos conceptos están al alcance de la mano en Internet, donde los
sermones o conferencias del obispo que minimizó el Holocausto se mimetizan con
las de otros integrantes de Fraternidad San Pío X, como su superior general de
la Orden, Bernard Fellay, quien ahora tiene en sus manos el destino del pastor
que se quedó sin rebaño.
La copiosa cantidad de definiciones integristas que durante casi seis años les
entregó Williamson a sus fieles que acudían al seminario de La Reja (del que era
director), desbordarían está página. Entre sus preocupaciones están el paganismo
que acecha al culto católico, la nueva iglesia tiránica, el imperialismo
cultural de Europa, los desvíos del Concilio Vaticano II, la falta de autoridad
y las herejías.
Pero lo que mejor define sus concepciones del mundo es el dibujo que adorna su
blog y en el que también puede leerse la frase en inglés “The home of the weekly
columns of Bishop Richard Williamson, of the Society of St Pius X” (El sitio de
las columnas semanales del obispo Richard Williamson, de la Sociedad San Pío X).
Esa caricatura que se ajusta mejor que ninguna definición a sus cánones
religiosos. Mitad hombre mitad dinosaurio.
Fuente: Página 12