Margarita Belén: LA SENTENCIA


La causa por la Masacre de Margarita Belén terminó con las condenas a prisión perpetua para los ocho militares y la absolución del policía Chas. Desde bien temprano hasta caída la tarde una multitud emocionada acompañó la histórica jornada.
Por Gonzalo Torres
1 fusilamiento clandestino de presos políticos el 13 de diciembre de 1976. 35 años de impunidad. 11 meses de juicio oral. 9 imputados. 60 días de audiencia. 125 testigos.
1 sentencia: 8 militares condenados a prisión perpetua, un policía que sabe más de lo que dice, absuelto. Familiares y amigos de las víctimas y organizaciones sociales y políticas vivieron la histórica jornada del 16 de mayo con emoción y tensa alegría. A los militares se les imputan los delitos de homicidio agravado por alevosía y por el número de partícipes en perjuicio de once víctimas; en concurso real entre sí y el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por el tiempo más desaparición forzada de personas en cuatro hechos. Las condenas a Losito y Patetta fueron las más festejadas.
Ambos ya han sido condenados a 25 años de prisión por torturas (Losito en la causa Regimiento de Infantería 9, en Corrientes, y Patetta en la causa Caballero).
La absolución a Chas – el policía escuchó la sentencia sumido en el llanto- originó una andanada de recriminaciones por parte de los familiares de víctimas, pero las quejas fueron superadas por el llanto y los gritos de una de las hijas del policía, que fue sacada de la sala. "La absolución demuestra que estos juicios se llevan adelante por jueces independientes y conforme al Estado de Derecho. Vamos a apelar en casación, no podemos opinar mucho sin conocer los fundamentos. Nosotros estamos seguros de que Chas es responsable" comentó el abogado querellante Mario Bosch.

LA SENTENCIA

Una muchedumbre venida de los cuatro rincones copó calle y la sala de audiencias. A sala llena, familiares y amigos de víctimas de un lado y familiares y amigos de los victimarios en otro. Un enjambre de periodistas y funcionarios. La barra de la memoria con brillo en las miradas, y una mochila de años y años de empuje para llegar hasta acá.
Sin embargo, el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Resistencia- integrado por los jueces Gladys Mirtha Yunnes, Eduardo Ariel Belforte y Ramón Luis González se hizo esperar: los magistrados escucharon las palabras del policía Chas y luego pasaron a deliberar hasta las 5 de la tarde. La decisión originó una curiosa e inédita síntesis de opinión manifestada en la queja unánime de todos los presentes. (Chas habló menos de cinco minutos; alegó su inocencia, se presentó como un padre de familia, y agradeció a los familiares de las víctimas y a uno de los hermanos Piérola por el trato respetuoso en tanto “durante el largo proceso no me insultaron, no me agraviaron, ni me molestaron” afirmó).
Por la tarde, la multitud colmó nuevamente la sala de audiencias. La barra de la memoria aplaudió varias de las condenas y fue reprendida en sucesivas ocasiones por la jueza Yunnes. Con cada condena, desde la calle llegaba el sonido de bombos, gritos, y aplausos: la tribuna festejaba cada pena como un gol. La absolución de Chas y la reacción de una de sus hijas fueron los momentos de mayor tensión en los casi 30 minutos de tranquila – en líneas generales- lectura.
En cuanto a los represores, a excepción de Chas, la tropa de imputados no movió un músculo de la cara durante la lectura del fallo. Cuando le llegó el turno al histriónico Losito, pudo vérselo através de la pantalla del televisor levantarse,sacar pecho y ponerse en posición de firme.
“¡Asesino del Flaco Sala!” le gritó con toda su fuerza Juan Andrés, el hijo del Flaco y de Mirta Clara de Sala, al gordo Patetta, impertérrito dentro de su remera colorada.
Cuando la presidenta del tribunal comunicó la absolución a Chas sobrevino otro pico de tensión. Murmullos de desaprobación de un lado, llanto y desahogo en el llanto de una de las hijas del policía, que fue sacada de la sala por desacato. “¡Qué nos diga dónde están nuestros compañeros!” le espetó el familiar de un desaparecido a la mujer, que contestó con un insulto, pero la cosa no pasó a mayores.
El final de la lectura del fallo desató las pasiones, las lágrimas y la alegría de los familiares y de la compañerada.
Instantáneas de la sentencia: Lo primero fue el canto: “Como a los nazis les va a pasar…”Aplausos, risas, cantos, besos y abrazos. El sonido de la calle de fiesta se escuchó en la sala de audiencias como un bramido que todo empuja.
Gustavo Piérola con el brazo en alto mostrando un pin con la foto de su hermano Fernando. Dafne me estruja en un abrazo. Llora a lo loco y parece tener todas las emociones a la vez. Las hermanas de Luis Arturo Franzen fundidas en un solo abrazo. La hermana de Luis Barco, no vidente desde la muerte de su hermano, venida desde Saénz Peña. Los Tierno, los Tereszecuck, los Duarte, la familia Díaz, Mabel, la compañeroa de Alcides Bosch, y tantos otros...El rencor y la rabia de los familiares de los imputados; con rancio patrioterismo gritaron “Viva Argentina”, y “Viva el Ejército Argentino”. La barra de la memoria les respondió a grito limpio, con el Himno argentino y los brazos en alto terminando en dos dedos en V.

LA CALLE

En la calle, durante buena parte de la mañana y la tarde amigos y familiares de las víctimas, particulares, organismos de DDHH y organizaciones sociales y políticas de toda la región saltaron, cantaron haciendo “el aguante” a esta jornada histórica. Ironías de la efeméride: exactamente un año atrás, fallecía Chachi Gregorio Quintana, ex detenido político y uno de los que más hizo por la realización de los juicios por la Masacre de Margarita Belén y por las torturas en los CCD del Chaco.

Los banners con las historias de vida de los asesinados, pasacalles, banderas, un muñeco de 4 metros, stencil, meta bombo y megáfono. La calle cantó “Que digan donde están”, “Como a los nazis, les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”, entre otros hits del Juicio y Castigo. Un grupo de ex detenidos políticos organizó una choripaneada, junto con trabajadores de la Comisión Provincial por la Memoria en la Plaza 25 de mayo, para hacer el aguante a la esperanzada espera. Baile, canto, risa, y alegría fue el común denominador. El escultor Ricardo Longhini, que concluyó su muestra Pirquineros la semana pasada, acompañó la movida como uno más. Organismos presentes: HI.J.O.S. Chaco, Asociación Ex Detenidos Políticos Chachi Quintana, Comisión Permanente por los Derechos Humanos, Familiares de desaparecidos por razones políticas, Libres del Sur, AFADER DE Entre Ríos, CTA, la Corriente Felipe Gallardo, el MTD Zona Norte, Asociación de Ex presos/as y exiliados de Entre Ríos “La Solapa”, Movimiento Norte Amplio por los Derechos Humanos, Peronismo 26 de Julio, CUBA Movimiento Teresa Rodríguez, Movimiento Comandante Andresito, Descamisados.
EL JUICIO Y CASTIGO CONTINÚA

Las condenas no significan el final de esta historia; tanto la causa Caballero como la Masacre continúan en etapa de instrucción, se investigan otras víctimas, y otras responsabilidades, además, la ratificación judicial de la Masacre compromete al Estado a investigar y buscar por todos los medios los restos de los asesinados y desaparecidos.
Los fallecidos Cristino Nicolaides, Jorge Alcides Larrateguy, y Alberto Valussi eludieron la condena judicial pero no el escrache social. Aún se encuentra en trámite el pedido de extradición del genocida Norberto Toso, quien fue detenido en Río de Janeiro donde se fugó después del habeas corpus concedido por los camaristas de Resistencia en 2003.Aún queda por juzgar el encubrimiento de los funcionarios del poder judicial a la Masacre como es el caso del ex fiscal Roberto Mazzoni.

LA CAUSA

En sus sesenta días de audiencia quedó probado que el “enfrentamiento” del 13 de diciembre de 1976 no fue otra cosa que un fusilamiento clandestino, “una masacre contra el pueblo” (como la definió el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en su declaración testimonial). La justicia confirmó en sede judicial lo que desde hace más de 35 años sostienen los organismos de DD HH: el 13 de diciembre de 1976 en la Ruta 11 las fuerzas de seguridad del Estado asesinaron a un grupo de presos políticos y encubrieron la masacre como un enfrentamiento durante un intento de fuga.
Las condenas no significan el final de esta historia; tanto la causa Caballero como la Masacre continúan en etapa de instrucción, se investigan otras víctimas, y otras responsabilidades, además, la ratificación judicial de la Masacre compromete al Estado a investigar y buscar por todos los medios los restos de los asesinados y desaparecidos.
Los fallecidos Cristino Nicolaides, Jorge Alcides Larrateguy, y Alberto Valussi eludieron la condena judicial pero no el escrache social. Aún se encuentra en trámite el pedido de extradición del genocida Norberto Toso, quien fue detenido en Río de Janeiro donde se fugó después del habeas corpus concedido por los camaristas de Resistencia en 2003.Aún queda por juzgar el encubrimiento de los funcionarios del poder judicial a la Masacre como es el caso del ex fiscal Roberto Mazzoni.

ANTECENDENTES DE UNA CAUSA EMBLEMÁTICA

Si la Masacre es un paradigma del terrorismo de Estado, la causa judicial, con sus avances y retrocesos, es un emblema de la lucha por la justicia en la región.
Las demoras y los recursos dilatorios de la defensa de los represores imposibilitaron el avance de la causa durante años, al punto de mediar casi una década entre la presentación por la reapertura de la causa y la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de obediencia debida realizada por familiares, ex detenidos, H.I.J.O.S. Chaco, y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) el 28 de mayo de 2001, y la elevación a juicio oral el 24 de febrero de 2009.
La masacre formó parte de la causa 13, contra los jerarcas de la última dictadura cívico militar, en la cual la Cámara Federal de Buenos Aires condenó a Jorge Rafael Videla por homicidio agravado por alevosía y sentenció que la versión del “enfrentamiento” era una coartada para esconder el fusilamiento clandestino de detenidos.

 

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